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ISLAM Y DEMOCRACIA
Mohammad Bagher Karimian Nokabadí
Consejero Cultural de la Embajada de la República Islámica de Irán en Madrid.
Octubre del 2005.
 
Como ustedes sabrán, el persa y el español pertenecen a la rama de las lenguas indo-europeas.
En la India al agua se le dice “pan” igual que al pan en castellano y en persa se le dice “nan” y al agua “ab”.
Ahora, observaremos las mismas semejanzas aparentes en los conceptos de democracias occidental e islámica, aquello que es exteriormente semejante en el concepto que de la democracia sustentan Occidente y el Islam. Eso que se fusiona en la lengua y la cultura latina por un lado y en el idioma religioso árabe y hebreo por otro.
Por otro lado, observaremos la concepción iraní del Estado, hasta llegar a entender de qué estamos hablando y nos detendremos en algunos aspectos para obtener una visión más clara de la política y los acontecimientos de actualidad, reflexionando sobre los tortuosos y enrevesados caminos de la historia, el pensamiento y la religión.

Tras aclarar las diferencias y semejanzas históricas en la adopción de la democracia por parte de los países occidentales y de las sociedades islámicas, es preciso diferenciar los puntos de vista que ambos tienen sobre su valor y método.
En cuanto al método, como ustedes saben, la democracia ha sido plenamente aceptada en Irán y se aplica tanto en las leyes como en la práctica. Algunos otros países islámicos van aproximándose a esta senda y es previsible que el resto presten una atención cada vez mayor a esta cuestión y a los temas con ella relacionados.
En cuanto a los valores fundamentales de la democracia, a saber: igualdad, libertad y Estado de derecho, existen diferentes puntos de vista y algunos de los cuales, aunque se consideran negativos desde la óptica occidental, no son contemplados de la misma manera desde la perspectiva de las sociedades islámicas.

El concepto de “igualdad” según las enseñanzas de los primeros santos y sabios del Islam es equiparable al concepto de “edolat”, es decir “justicia”.El concepto de “libertad”, al considerar que el ser humano es un ser creado, es equiparable al cumplimiento de los deberes que Dios ha establecido para él, pues se entiende que libertad significa la liberación de la esclavitud a los poderes tiránicos (tagut).
Y el “Estado de derecho” se entiende como el respeto necesario a los derechos de origen divino otorgados a las personas, tanto a título individual como colectivo y el respeto a las disposiciones o leyes de carácter social y a su aplicación conforme a las opiniones de los expertos.

En Occidente ninguna de las opiniones relativas a estos temas son desconocidas, si bien en cada país se aplican en función de la forma que adopte el sistema establecido: república democrática, monarquía, monarquía constitucional, etc, aunque en el contexto islámico encuentran su propia manera de ser entendidos.

Si nos observamos mutuamente con una actitud humana y bondadosa y evitamos la tentación de culpabilizar al contrario y de utilizar los medios de comunicación para avasallar los derechos del otro, eso no debe crearnos preocupación, ya que la aplicación que en cada país tienen estos principios, si lo estudiamos con detalle, nos permitirá comprobar que ninguno de ellos está libre de crítica y, finalmente, a la hora de ser aplicados, todos ellos encuentran mayor o menor dificultad.

La opción de Occidente por el Estado democrático presenta evidentes ventajas respecto a las condiciones presentes en los Estados dictatoriales y su carácter claramente obsoleto. Y la ventaja de la interpretación oriental e islámica del mismo es que incorpora las enseñanzas de la última religión, de la cultura abrahámica y de las costumbres orientales y que, así mismo, se ha beneficiado de las modernas experiencias occidentales.
Desde luego, si hacemos una crítica desleal, ninguna de las dos partes encontrara ventajas en la otra y las ocultaremos utilizando el poder de los términos “democracia” y “Estado religioso” de la manera tendenciosa en que algunos los han venido utilizando, haciendo una publicidad negativa que enfrenta el bien contra el mal, o establece el concepto del bien relativo. Pero no quedará nada de lo que preocuparse si nos observamos unos a otros con una actitud humana y bondadosa y nos alejamos de las acusaciones e inculpaciones, dejando de utilizar los medios de difusión para obtener ventajas respecto al otro.

ALGUNAS PREVISIONES Y DATOS
En las sociedades y por causa de la necesidad, nos encontramos con términos y expresiones de nueva creación o que han adquirido un significado completamente diferente al que poseían originalmente, pero la historia de la génesis y la evolución en el significado de cada término es hasta cierto punto clara.

Ninguna de las religiones es guardiana de un apartado especial de las ciencias humanas, ni lo pretende.
Dicho de otra manera, de la misma forma en que los religiosos actuales de las religiones judía, cristiana o musulmana no creen que su religión haya venido con un sistema completo a nivel filosófico, económico o agrícola, tampoco creen naturalmente que el pensamiento político que se aplica para dirigir los asuntos políticos y sociales haya sido expuesto de manera completa y global por alguna de las religiones mencionadas.

Desde luego, existen, tanto en las tres religiones abrahámicas como en las escuelas materialistas, quienes así lo proclaman.
Cada una de las religiones, al encontrarse con las condiciones y las necesidades concretas de su entorno, ha obrado con flexibilidad y los seguidores de cada una de ellas han actuado de manera sincera y adecuada dentro de los límites establecidos, sin apartarse por ello de la religión.

El movimiento constitucional de Irán tuvo lugar entre el año 1323 y mediados de
1327 (1905-1909) y sus principios proceden de los primeros años del gobierno de Nasir ud-Din Shah Qayar que va de 1264 a 1313 (1846-1895).

El año 1923 el gobierno de la república proclamo en Turquía la presidencia de Mustafa Kamal Pashá y el año 1924 fue suprimido oficialmente el califato otomano.

Yamal un-Din Asad Abadí (1254-1315) correspondiente a 1837-1898, fue uno de los primeros en familiarizarse con el pensamiento occidental y en unirlo con las enseñanzas islámicas y difundió su influyente pensamiento en Irán, Turquía, Egipto, la India y Afganistán.

Básicamente, tres son los países que mayor influencia ejercen desde antiguo en el mundo islámico: Irán, Egipto y Turquía, cada uno de ellos conforme a sus propias características, aunque, por su importancia religiosa, también Arabia e Iraq juegan un papel especial, así como Indonesia, la India y Pakistán debido a su numerosa población. También algunos otros nuevos países islámicos, por diferentes motivos han de ser tenidos en consideración.

Los desafíos internacionales contemporáneos desde la guerra fría hasta hoy han tenido una gran influencia en la forma que han adoptado los debates relativos a la democracia en todo el mundo y en las sociedades islámicas y han producido efectos diversos en su adecuación política, incluyendo sus aspectos negativos.

Los países de Oriente Medio, en especial los países petroleros de la época actual, han jugado un papel desafiante de manera abierta u oculta y, naturalmente, la manera en que se han divulgado los temas cotidianos relativos a esa zona se ha intoxicado de apoyos y discrepancias variadas, hasta tal punto que han rodeado la realidad de un halo de incomprensión para muchas personas.

No puede establecerse una semejanza entre los patrones de reflexión o reacción de los pensadores islámicos contemporáneos y los cambios producidos en las sociedades islámicas y los patrones occidentales, y menos con códigos y traducciones incompletas o inexistentes de los conceptos orientales, ya que no existe correspondencia entre ellos.

Sirvan de ejemplo términos como “ruhani” (persona dedicada a lo espiritual o religioso) “mufti” (doctor de la ley con capacidad para establecer jurisprudencia) o “Ayatolah”. No pueden ser equiparados con términos como “sacerdote”, “obispo”, “cardenal” o “papa” entre los católicos y la posición y el papel que ocupan los religiosos en el Islam no puede ser comparado con la estructura y el aparato organizativo a lo largo y ancho de la iglesia católica, la clasificación y el tipo de relaciones que se establecen e incluso la historia de cada uno de ellos.

El papel de los sacerdotes y de la Iglesia como intermediarios entre Dios y los hombres no se corresponde con el de los religiosos islámicos y las mezquitas. En el Islam los religiosos no son intermediarios entre Dios y los hombres ni actúan como intermediarios en el perdón de sus pecados.

La capacidad y las formas de gobierno de los países occidentales, así como los logros en la producción obtenidos por ellos en los últimos quinientos años y las formas de comercio y de producción con modernos métodos no tienen comparación con los métodos seguidos por la mayoría de los países islámicos y no sólo no tiene sentido compararlos, sino que el orden heredado y el papel de las familias poderosas en ellos tampoco guarda relación.

El Corán contiene enseñanzas de las religiones judía y cristiana y de la experiencia realizada por culturas y civilizaciones diversas, y los conocimientos islámicos, por causa de su expansión territorial, se han enriquecido con la apropiación de todas esas culturas y el Islam las ha vertido en nuevas formas culturales, exponiéndo nuevos sistemas y nuevos temas e insistiendo y enfatizando sobre el papel del intelecto y del pensamiento, hasta el punto de considerar la reflexión de una hora más valiosa que la adoración de setenta años y ha invitado a sus seguidores a la investigación y el conocimiento de sí mismos, de las otras naciones y de todos los descubrimientos. Sobre esos mismos principios, los musulmanes han recuperado los fundamentos olvidados de la filosofía griega y los han expuesto nuevamente a Occidente a través del iraní Abu Ali Sina (Avicena) y del andalusí Ibn Rushd (Averroes).

Una de las peculiaridades de Irán en todas las épocas, ha sido el pensamiento de sus sabios. La manera en que ha sido expuesta por ellos la teología, la filosofía y la gnosis ha estado revestida de mayor intensidad y atractivo que en el resto de los territorios islámicos, hasta el punto que, en ninguno de ellos, el discurrir del pensamiento ha conseguido ni de lejos alcanzar al pensamiento de los sabios y pensadores iraníes en estos campos, ni en las épocas pasadas ni en la actualidad.

Los debates filosóficos, tanto internos como exteriores, obtienen en Irán una acogida más cálida y reciben mayores y más rigurosas críticas. Los debates teóricos sobre la democracia y otros asuntos, su necesidad y la toma de partido ante la situación existente, así como la crítica a la misma, teniendo en consideración las enseñanzas y los principios islámicos, sigue presente y se ha incrementado en gran medida con la llegada del sistema democrático.

La democracia que tomó forma primeramente en el pensamiento griego y que fue aplicada por ellos, aunque con la oposición de Platón y hasta cierto punto de Aristóteles, y que también fue aplicada en Roma durante la época anterior a la etapa imperial, fue dada a conocer en la época moderna por el pensador ingles John Lack (1632-1704) y por el francés Jean Jaques Rouseau (1712-1778) quienes prepararon el terreno para las revoluciones americana (1775-1783) y francesa (1789-1795).

Los fundamentos modernos de la democracia occidental, basada en el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo, la separación de poderes, elecciones libres, Estado de derecho y libertad de expresión, son de sobra conocidos y la democracia basa en ellos su superioridad sobre otros sistemas.

De la misma forma en que, antes de la división y de la creación de fronteras entre los países, el Islam encontró una gran difusión en amplios territorios de Asia, África, el Subcontinente Indio y Europa, y los gobernantes islámicos los gobernaron durante muchos siglos, en los últimos quinientos años, los países occidentales, cada uno de ellos conforme a sus método y estilo propios, han gobernado sobre amplios territorios de todos los continentes y se han apropiado de las riquezas de los mismos, de los yacimientos y minas y de los mercados, conforme a las necesidades y exigencias de la época y de la revolución industrial y, hasta cierto punto, comercial.

De entre estos casos, podemos señalar la colonización inglesa del Subcontinente Indio, desde el año 1498 hasta que, tras doscientos años de enfrentamientos con sus competidores europeos, llegó a su conclusión con la independencia de la India en el año 1947 y la colonización de Irán de manera encubierta por ese mismo país, hasta la nacionalización de la industria petrolera en 1332 (1953) y posteriormente el gobierno medio encubierto de los EE.UU. hasta la revolución islámica de 1979.

Las proclamas fundamentales de la revolución islámica iraní fueron: “Independencia”, “Libertad” y “República Islámica” y desde el principio del triunfo de la revolución se han realizado 33 elecciones generales y locales.

Tras el triunfo de la revolución, los niveles de alfabetización en Irán han pasado de 48 % entre los hombres y del 32 % entre las mujeres al 88 % actual y la proporción de las mujeres que acceden a la Universidad es semejante a la de España, un 63 % frente al 32 % de hombres y anualmente son editados treinta y cinco mil libros y se publican mas de mil revistas y de cien periódicos.

Repasando las previsiones e informaciones precedentes, nos ocuparemos de analizar uno a uno los términos y expresiones utilizados en esta exposición y prestaremos especial atención en este programa a los conceptos de libertad, igualdad y Estado de derecho desde la perspectiva islámica, en comparación con la comprensión occidental de los mismos.

LIBERTAD
Los equivalentes en lengua árabe son “Hurriah” e “Ejtior”. La filosofía, la teología, el derecho, la moral y la gnosis han debatido y opinado sobre cada uno de ellos por separado y presentan comprensiones diferentes.

En el Corán, se ha tratado su significado legal y moral en el capítulo segundo, versículos 176 y 177 y en el capítulo tercero, versículo 35 y el conjunto de la visión islámica sobre el tema de la esclavitud aporta un profundo cambio de perspectiva en el significado que se le otorga, estableciendo que la relación de sumisión de todos los seres humanos sin diferencia es con Dios. Y eso establece una diferencia sustancial con el concepto de esclavitud entre los griegos antiguos y de Aristóteles, quienes consideraban que algunos seres humanos nacían con esa condición, mientras que el Islam considera la esclavitud un fenómeno sociológico (social, establecido por los hombres, condicional) no un asunto ontológico (existencial y natural) y, por tanto, susceptible de ser solucionado y en las leyes se dedican nueve apartados al tema de la esclavitud bajo el epígrafe “liberación de los esclavos”.

El concepto moral de libertad es también muy profundo y en su dimensión gnóstica es considerada como “el acto de cortar y liberarse de los lazos anteriores que nos aprisionaban” conforme al aforismo “Eres esclavo de aquello que amas.”

Se insiste en este concepto de libertad cuando se habla de las restricciones que el mundo establece en el camino de la libertad para el refinamiento y la purificación del alma y el resultado que produce esa libertad es el pensamiento y la reflexión, que en el Islam es siempre considerado un valioso principio.

Pero la libertad en su concepción política actual, esa en la que se acaba con la opresión social de los siervos y que libera a los seres humanos de las limitaciones impuestas por la servidumbre a los sistemas dictatoriales, encuentra también sus antecedentes en el debate teológico y filosófico: “El ser humano, determinación y libre albedrío”.

Los shiitas encontraron en las opiniones de la teología mu’tasilita y en sus propias enseñanzas filosóficas, basadas en las enseñanzas de la escuela shi’a, que el ser humano desea su libre albedrío frente a las conclusiones de los gobernantes musulmanes no- shiitas, en las cuales, los opresores, dando crédito a las opiniones de la escuela teológica asharita, consideraban todo determinado por Dios.
Y así, hablaron de que no todo era libre albedrío ni todo estaba determinado y que, bajo ninguna circunstancia aceptarían para ellos ni para los demás el determinismo de los tiranos gobernantes ni el que se lo atribuyesen a Dios, y se enfrentaron siempre a todos los gobiernos tiránicos y, antes del triunfo de la Revolución Islámica, mantuvieron siempre, como mínimo, una resistencia a ellos y en sus momentos de máxima expresión una lucha política de masas que movilizó a millones de personas.

Pero esta visión shiita no fue general en todo el mundo islámico e incluso en Irán no obtuvo el triunfo en algunas épocas y por ello, la libertad en su moderna concepción, esa que conforma uno de los pilares de la construcción de la sociedad occidental y que tuvo también un efecto negativo en la aparición de las propiedades de producción a gran escala y de los medios de producción, en la acumulación de riqueza, en los enfrentamientos de clase y en los sistemas basados en un poder religioso absoluto y sus formas de gobierno, tal como fueron conocidos en Occidente, no se dio en las sociedades islámicas y tampoco surgieron estructuras de poder presidencialistas ni enfrentamientos entre clases sociales y, por la misma razón, los deseos de libertad se consolidaron y vencieron, aunque posteriormente quedasen atrapados y su lugar fuese ocupado por regímenes dictatoriales.

Teniendo en cuenta los temas mencionados y atendiendo al recuerdo de los sistemas y nuevas características de las sociedades islámicas y remitiéndonos al pasado pleno de ejemplos de Irán a la vanguardia del pensamiento filosófico clásico y actual, podemos observar la perspectiva islámica actual en los principios 2,3,9 y 24 de la Constitución de la República Islámica:

Principio 2º:
La República islámica es un sistema establecido sobre la base de la fe en los siguientes puntos:
1.- En el Dios Único (No hay más dioses que Dios) y en la especificidad de la soberanía y del poder de legislar que Él posee y en la sumisión total a Él.
2.- En la revelación divina y en su papel fundamental en la explicación de las leyes.
3.- En la resurrección y el papel constructivo que ella desempeña en la trayectoria evolutiva del hombre para llegar a Dios.
4.- En la justicia divina proyectada en la creación y en la legislación divina.
5.- En el Imamato y en el liderazgo permanente y en su papel fundamental en la continuidad de la revolución islámica.
6.- En el respeto a los valores supremos del ser humano y en su libertad ligada a su responsabilidad ante Dios.

La República Islámica es un régimen que garantiza el reparto equitativo y la justicia, la independencia política, económica y cultural y la solidaridad nacional basándose en las siguientes vías:
a.- El esfuerzo intelectual constante de los doctores de la ley (fuqaha) que reúnen las condiciones exigidas fundamentadas en el Corán y en la tradición de los Imanes Inmaculados, la paz sea con todos ellos.
b.- El aprovechamiento de las ciencias y de las artes y de la experiencia avanzada del ser humano y el esfuerzo por hacerlo progresar.
c.- El rechazo de cualquier clase de opresión y dominación y de toda dependencia y sumisión a ellos.

Principio 3º:
Para alcanzar los objetivos mencionados en el Principio 2º, el Gobierno de la República Islámica tiene la responsabilidad de poner en funcionamiento todos los medios a su alcance para conseguir los siguientes fines:

1.- Crear el ambiente adecuado para el desarrollo de los valores morales basados en la fe y la virtud, combatiendo todas las manifestaciones de perversión y corrupción.

2º.- Elevar el nivel general de conocimientos en todos los campos, utilizando sabiamente la prensa, los medios de comunicación de masas y otros medios.

3º.- Poner al alcance del pueblo la enseñanza y la educación física, de modo gratuito para todos y en todos los aspectos. Así como facilitar y generalizar la enseñanza superior.

4.- Fortalecer el espíritu de búsqueda de la verdad, de la investigación y de la creatividad en todos los ámbitos científicos, técnicos, culturales e islámicos, por medio de la institucionalización de los centros dedicados a la búsqueda de la verdad y el fomento de los estímulos a los investigadores.

5.- El rechazo total del imperialismo y la prevención de la influencia extranjera.

6.- La abolición de toda forma de despotismo, dictadura y monopolio.

7.- Asegurar las libertades políticas y sociales dentro de los límites marcados por la ley.

8.- La participación del pueblo en la determinación de su futuro político, económico, social y cultural.

9.- Suprimir la discriminación injusta y crear las posibilidades equitativas para todos en los aspectos material y espiritual.

10.- Crear el sistema administrativo adecuado y suprimir los departamentos innecesarios.

11.- Fortalecer al máximo la estructura defensiva nacional mediante la instrucción militar general, al objeto de salvaguardar la independencia y la unidad territorial de la patria y el sistema islámico.

12.- Cimentar una economía sana y equitativa, de acuerdo con los principios islámicos, para crear bienestar, erradicar la pobreza y eliminar todo tipo de miseria en los campos de la alimentación, la vivienda, el trabajo y la sanidad y generalizar la seguridad social.

13.- Asegurar la autosuficiencia en las ciencias, la tecnología, la industria, la agricultura y las cuestiones militares, así como en los demás campos.

14.- Garantizar todos los derechos a la persona, tanto a la mujer como al hombre, y crear las garantías jurídicas justas para todos y la igualdad de derechos ante la ley.

15.- Desarrollar y consolidar la fraternidad islámica así como la asistencia pública a favor de todos.

16.- Organizar la política exterior del Estado basándose en los valores islámicos, en el compromiso fraterno hacia todos los musulmanes y en el total apoyo a los desheredados del mundo.

Principio 9º
En la República Islámica de Irán, la libertad, la independencia, la unidad y la integridad territorial del país son inseparables. Su salvaguardia es responsabilidad del Gobierno y el objetivo del pueblo.

Ninguna persona, grupo o autoridad tiene derecho a causar el más mínimo perjuicio a la independencia política, cultural, económica y militar y a la integridad territorial de Irán escudándose en el uso de las libertades, del mismo modo que ninguna autoridad responsable tiene derecho a abolir las libertades legítimas, ni siquiera estableciendo leyes con el pretexto de salvaguardar la independencia nacional y la integridad territorial.

Principio 24.
Las publicaciones y la prensa gozan de libertad de expresión, salvo en el caso de que se atente contra los principios islámicos o contra los derechos públicos. La ley determinará con detalle esta cuestión.

IGUALDAD
La igualdad de los seres humanos desde el punto de vista de la existencia y, en consecuencia, el comportamiento único con ellos y el énfasis sobre ello, poseen un largo pasado, pero en los últimos siglos, especialmente después de la revolución francesa y el periodo de la ilustración, este pensamiento se transformó en una profunda fuerza para cambiar las bases de los derechos populares y políticos en Europa y en Norteamérica y con su difusión y la utilización de las fuentes antiguas romanas y cristianas, tuvo lugar la proclamación de los derechos humanos en 1948.
La igualdad en el Islam, se conforma a los principios fundamentales e importantes de:

1.-Sometimiento a Dios. De la misma manera en que se dijo en el debate sobre la libertad, todos los seres humanos mantienen una relación única con su Creador y por tanto queda establecida la igualdad absoluta entre todos los seres humanos y hasta los grandes profetas, de la misma manera que los demás, se han proclamado siervos de Dios. Un ejemplo de ello lo encontramos en las palabras de Jesucristo el primer día de su vida presentándose como siervo de Dios y profeta (Cf. Corán, 19:30).

2.- La procedencia común de todos los eres humanos (de nuestro padre Adán) (cf. 39:6; 4:1; 7:189 y 6:98)

3.- El haber sido todos creados por la mano del Creador, tal como en el Corán es relatado en numerosas ocasiones.

La igualdad de todos los seres humanos es, a los ojos del Islam, uno de los derechos fundamentales del individuo y de las comunidad, semejante al derecho a la vida, el derecho a las propiedades y a la vida, el derecho al trabajo y el resto de los derechos y libertades fundamentales y, de ninguna manera, podremos encontrar en el Islam nada que contradiga este principio, al contrario, encontraremos abundantes comentarios que lo confirman. De la misma manera que lo confirman el comportamiento igualitario del Profeta en los aspectos usuales de la vida y la entrega de la misma paga a todos durante el califato del cuarto califa de los musulmanes y primer Imam de los shiitas y su presencia en el juzgado a causa de la denuncia de un hombre judío y su insistencia ante el juez para ser tratado sin ningún tipo de privilegios a pesar de ser el jefe del gobierno.

IGUALDAD, JUSTICIA Y LEY
Uno de los mayores pensadores musulmanes, el maestro Ayatolah Shahid Mutaza Motaharí,(1925-1980) escribió: “La igualdad en la vida social es la igualdad de oportunidades y de posibilidades, de manera que cada cual pueda alcanzar aquello para lo que tiene condiciones y para lo que se esfuerza.”

En realidad, el tema de la igualdad en el sistema legal islámico se encuentra recogido bajo uno de los epígrafes más importantes y fundamentales: la justicia, ya que la finalidad de la venida de los profetas y sus únicos actos en la reforma de la sociedad desde el punto de vista de la religión son el establecimiento del derecho de equidad y la justicia social.
Dicho de otra manera, la igualdad ante el derecho islámico presenta dos aspectos:

1.- La igualdad ante a la ley existente y su aplicación igual para todos.

2.- La igualdad ante la ley en relación con todas las personas pertenecientes a una mismo grupo detentador de las mismas características legales (mujeres, soldados, niños, etc…)

Los doctores de la ley y los pensadores musulmanes, en relación con el primer aspecto están absolutamente de acuerdo en este principio y entienden que el concepto de igualdad se aplica exactamente de esa manera.
Algunos otros han opinado que el segundo grupo también se encuentra abarcado por el concepto general de igualdad.

No seguiremos profundizando en este punto, queremos señalar otro punto más:
Irán, posee el primer código legal escrito de carácter político y social, redactado en el periodo comprendido entre los años 701-559 a. C. conocido como la Estela de Kurosh y así mismo el Código de Amurabi. Ello unido a la extrema precisión que las leyes islámicas presentan, hace que los Doctores de la ley y los especialistas en Derecho islámico puedan beneficiarse de todas sus ventajas y sean conscientes que no existe entre los países occidentales y en particular aquellos que son de reciente creación otro lugar en la Tierra con un pasado semejante. Por tanto, no piensan que carezcan de elementos en este terreno, respecto a la elaboración de otros ordenamientos legales.

Por otro lado, están familiarizados con las obras críticas occidentales sobre el pensamiento filosófico y legal contemporáneo europeo y uno de los temas calientes que se debate entre ellos es la manera de no sufrir los problemas que sufre Occidente, recuperando las ventajas de su propia legislación olvidada en el pasado. Por ello, frente a las posibles elecciones, optaron por la República Islámica y dejar a un lado el modelo de república democrática o de república socialista.

Cuando el pueblo iraní fue consultado sobre su opinión acerca de la forma del Estado a adoptar, el 98 % se decantaron por la fórmula de República Islámica, resultado que supuso la mayor participación popular registrada en una consulta de cualquiera de los países del área islámica.
Con ello, la Constitución iraní no carece de ninguno de los elementos fundamentales de la democracia en todos los terrenos y veremos un ejemplo de ello en los Principios 19, 20, 34, 57 y 59 de la misma:

Principio 19º.
Los individuos del pueblo iraní gozarán de iguales derechos, cualquiera que sea su etnia o tribu. El color, la raza, la lengua y otras particularidades no serán motivo de privilegio.

Principio 20º.
Todos los individuos, tanto hombres como mujeres, estarán bajo la protección de la ley de forma equitativa, gozando de todos los derechos humanos, políticos, económicos, sociales y culturales, respetando los principios islámicos.

Principio 34.
Recurrir a la administración de justicia es un derecho inalienable de todo individuo. Cualquiera que sea puede acudir a los tribunales competentes para someter un caso a juicio. Todo individuo del pueblo tiene derecho a acceder a tales tribunales. A nadie se le puede prohibir recurrir al tribunal que le corresponda de acuerdo con la ley.

Principio 57.
Los poderes soberanos en la República Islámica de Irán son los siguientes:
El poder legislativo, el poder ejecutivo y el poder judicial.

Todos ellos se ejercen bajo la gestión y el imamato de la comunidad, de acuerdo con los principios que siguen en esta Constitución. Estos poderes son independientes unos de otros y su interrelación se realiza por medio del Presidente de la República.

Principio 59.
En las cuestiones económicas, políticas, sociales, y culturales de suma importancia, el poder legislativo puede ejercerse por medio de referéndum y consulta directa al pueblo. La solicitud del plebiscito debe ser aprobada por dos tercios del pleno de la Asamblea.

 
 
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